¡Qué viva el amor real!

publicado en: AISS, Equipo de AISS, salud mental | 0

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En esta semana del amor, queremos apoyar esa fuerza magnánima, imposible de cuantificar y que, sin embargo, es capaz de obrar milagros en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida.

Sabemos, y desde aquí trasladamos cada mes, lo rigorosamente necesario que es realizar chequeos continuos sobre nuestra actividad anímica y salud mental, dejando los miedos colectivos en otro estadio. Encontrar un equilibrio intachable puede llegar a ser el argumento perfecto de cualquier película romanticona, en muchas ocasiones, inalcanzable. Pero en la vida real también se puede conseguir, a nuestra manera, otorgándole aún más valor.

Porque amarse a uno mismo no significa ser egoísta. Nada más lejos de la realidad. Significa estar en paz con uno mismo y poder así amar todo lo que nos rodea. Cuanto más consciente se es de la verdad más desatas esos lazos morales impostados con una enseñanza congénita que parece implantada en nuestro ADN. Hemos de recuperar nuestra esencia y convertirnos en dueños de nuestros propios actos aceptando que somos materia singular y que en las vicisitudes del camino nos encontraremos tal y como somos, en nuestro ser. Pasaran lapsos de tiempo llenos de euforia y gozo, pero, del mismo modo, debemos abrazar los momentos donde nuestra salud mental requiera de un mimo y cuidado especial. Para ello los profesionales serán nuestros aliados en el psique.

Nacemos en un mundo individualista por definición. Trabajo, pareja, hijos, casa… pero, ¿nos paramos a pensar en aquello que verdaderamente nos llena de amor? Amor sincero, sin restricciones ni factores efímeros varios que emborronan nuestra visión. Ser distinto y destacar por ello o incluso recordarnos que también “está bien no estar bien” es otro gesto de generosidad connatural.

Un verdadero acto de amor es reconocerse en la adversidad y no flagelarnos por ello. Del mismo modo, disfrutar de las cosas buenas que nos ocurren bloqueando esa pequeña alarma innata que acucia en un vórtice de nuestra cabeza repitiendo agresivamente “esto no va a salir bien”. Por muchos y distintos derroteros que nuestra vida tome, ser consciente de ello nos convierte en personas llenas de amor, capaces de lidiar con la parte menos brillante de lo socialmente aceptado. Somos capaces de establecer nuestro propio juicio para saber que, dentro de esta corriente positivista -quizá en ocasiones desaforada-, lo estrictamente correcto en el modelo de la felicidad puede no ir con nosotros. 

Nuestro equipo profesional de AISS desengrana y destapa aquello que perturba más allá de lo nuestros ojos alcanzan a ver. Caminan a través de lo desconocido y, porqué no, entre lo salvaje de nuestra mente. En la vorágine hallan la respuesta de lo que realmente la palabra amor descolla: quererse a uno mismo en lo bueno y en la cara menos afable. Y ese es el auténtico quid de la cuestión.


AISS queremos homenajear al amor el 14 de febrero y todos los días del año, porque eso, amigos, es lo único que ninguna enfermedad, ya sea física como mental, nos podrá arrebatar. ¡Qué viva el amor en todas sus acepciones y estados!

El equipo profesional de AISS

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