Entrevista al Doctor Javier de las Heras sobre Trastorno de la Personalidad.

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Dr. Javier de las Heras. Psiquiatra.

Esta semana acercamos el valioso testimonio del Doctor Javier de las Heras. Licenciado y doctor en Medicina por la U.C.M. con especialidad en Psiquiatría, trata todo tipo de enfermedades mentales, en especial Trastornos Depresivos, de Ansiedad y de la Personalidad. Además, es profesor de Psicopatología en la U.C.M y autor de numerosos artículos y libros sobre su especialidad. Hoy nos esclarece con su conocimiento y trayectoria una enfermedad apostillada con frecuencia a la par que mal interpretada, el Trastorno de la Personalidad.

Ante todo, Doctor, queremos agradecerle el tiempo dedicado a nuestra asociación AISS y la elaboración de la entrevista.

¿En qué consiste el Trastorno de la Personalidad?

Las personas que tienen un Trastorno de la Personalidad se caracterizan por tener una forma de ser anómala, es decir, que se diferencian acusadamente de una personalidad normal en diversos aspectos, sobre todo en su forma de percibir e interpretar a los demás y a sí mismos, en sus respuestas emocionales, en su control de la impulsividad y en su modo de relacionarse con otras personas.

Son muchos los estudios que apuntan el TP a problemas familiares cómo causa principal. ¿Secunda dicha teoría?

La mayoría de los Trastornos de la Personalidad comienzan a desarrollarse durante la infancia, por lo que los factores familiares son muy relevantes tanto en el aspecto genético como en el psicosocial y educacional. Las Trastornos de la Personalidad son más frecuentes en los niños que han sido abandonados o maltratados por sus padres. También en aquellos cuyos padres han fallecido o se han separado durante su infancia. Igualmente en aquellos cuyos padres se casan y se vuelven a separar poco después, de modo que el niño vive varias rupturas y varias alianzas que les crean inseguridad e inestabilidad afectiva. Asimismo favorecen estos trastornos las familias desestructuradas donde existe un clima de permanente inseguridad, de violencia o de falta de afecto. Además es más frecuente entre hijos de padres impulsivos y agresivos, con dependencia de drogas o que, a su vez, padecen un trastorno de la personalidad. Tienen también más riesgo los niños que han sufrido abusos sexuales, vivencias altamente traumáticas o que padecen otros trastornos psicopatológicos, como Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, Trastorno Disocial, Trastorno Negativista Desafiante, Trastorno del Desarrollo o del Aprendizaje, etc. Los Trastornos de la Personalidad son igualmente más frecuentes entre niños con pocas habilidades sociales, que provocan dificultades de relación, integración y adaptación al entorno.

Por último, la educación recibida por el niño también influye decisivamente en la configuración de la personalidad, pudiendo inducir el desarrollo de trastorno de la misma. Por ejemplo: Los niños que reciben una educación caracterizada por excesiva protección y supervisión pueden volverse inseguros y dependientes. Si se les advierte continuamente de los peligros del mundo exterior pueden volverse excesivamente miedosos o desconfiados. Si son mimados en exceso y se les satisfacen inmediatamente todas sus demandas se volverán narcisistas. Tanto si se les acostumbra a recibir muchas muestras de cariño como si éstas son muy escasas se pueden desarrollar en ellos rasgos obsesivos O, por último, si la educación se caracteriza por la violencia o la falta de suficiente supervisión puede favorecerse una personalidad con características antisociales.

Sabemos que hay distintos tipos de TP. ¿Podría explicárnoslos brevemente? ¿Cuál es el más frecuente?

La prevalencia de los Trastornos de la Personalidad es mal conocida porque muchos pasan desapercibidos, al no acudir a recibir tratamiento especializado. Esto hace que las cifras de prevalencia de los diversos Trastornos de la Personalidad sean muy variables en los estudios llevados a cabo al respecto. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría aporta las siguientes cifras de prevalencia:

– Trastorno Obsesivo-Compulsivo: 2,1 a 7,9 %.

– Trastorno Límite de la Personalidad: 1,6 a 5,9%

– Trastorno Paranoide: 2,3 a 4,4%

– Trastorno por Evitación: 2,4%

– Trastorno Esquizotípico de la Personalidad: 0,6 a 4,6% 

– Trastorno Histriónico: 1,84%

– Trastorno Antisocial: 0,2 a 3,3%

– Trastorno Dependiente: 0,49 a 0,6%

– Trastorno Narcisista: 0,1 a 6,2%

En ocasiones el TP suele ir de la mano de la psicosis, ¿a qué se debe? ¿Qué otras otras enfermedades mentales pueden estar interrelacionadas?

Las psicosis sólo son frecuentes en algunos tipos de Trastorno de la Personalidad, sobre todo en los tipo Esquizoide, Esquizotípico, Paranoide y Límite, cuyo nombre proviene precisamente de estar en un terreno intermedio, en el “límite” entre las neurosis y las psicosis. Los Trastornos de la Personalidad se asocian frecuentemente también con otros trastornos, sobre todo con Trastornos Depresivos, de Ansiedad, Adaptativos, de la Conducta Alimentaria, Fobias y Abuso o Dependencia de Alcohol o Drogas.

¿A qué edad se suele presentar esta enfermedad?

En términos generales los Trastornos de la Personalidad se van desarrollando a lo largo de la infancia y muchos ya presentan características a edades muy precoces. No obstante, el diagnóstico del Trastorno de la Personalidad sólo se hace en adultos, es decir, en personas mayores de 18 años porque se considera que hasta entonces la personalidad no ha quedado establecida de forma más o menos definitiva. Y verdaderamente hay algunos casos de niños o adolescentes con rasgos anómalos de personalidad que se corrigen antes de llegar a edad adulta.

¿En qué forma aparece el TP según los géneros?

Entre los hombres es más frecuente el tipo Antisocial, Narcisista, Obsesivo-Compulsivo y Paranoide. Mientras que en la mujer es más frecuente el tipo Límite y el Dependiente. Los tipos Evitativo, Histriónico y Esquizotípico son igual de frecuentes en ambos sexos. 

¿El TP acompaña al paciente durante toda su vida?

Los Trastornos de Personalidad una vez que se han establecido van a tomar un curso crónico, pero si las personas que lo padecen realizan un tratamiento adecuado pueden ir mejorando progresivamente. No obstante, se trata de tratamientos largos ya que no se puede modificar la personalidad en poco tiempo.

¿Cómo pueden los familiares ser una parte activa en el tratamiento del paciente?

La familia tiene mucha importancia en la génesis y evolución de los Trastorno de la Personalidad. Es difícil hacer unas recomendaciones generales, ya que éstas dependen particularmente de cada tipo de trastorno de que se trate y de cada persona concreta, pues no hay dos personalidades iguales. No obstante el que estas personas se sientan acogidas, aceptadas, apoyadas, escuchadas y comprendidas por sus familiares va a facilitar que se establezca con ellas una relación de mayor empatía, y que las personas con estos trastornos sean más sensibles y receptivas a las recomendaciones que sus familiares puedan hacerles. Se ha demostrado que un buen apoyo familiar favorece una mayor adherencia al tratamiento, un menor número de complicaciones añadidas y una mejor evolución de los trastornos.


Un vez más, desde el equipo al completo de AISS, muchas gracias por su tiempo Doctor de las Heras.