
La Real Academia de la Lengua define, dentro de las enfermedades de salud mental, a la esquizofrenia como «grupo de enfermedades mentales correspondientes a la antigua demencia precoz, que se declaran hacia la pubertad y se caracterizan por una disociación específica de las funciones psíquicas que conduce, en los casos graves, a una demencia incurable».
No hay semana en la que no nos llegue a AISS (Asociación de Iniciativas Sociales) la siguiente pregunta formulada por personas afectadas y preocupadas por el tema:
¿Cómo detectar si un familiar o conocido tiene esquizofrenia?
El diagnóstico de la esquizofrenia es uno de los más complicados en el campo de la psiquiatría, incluso para los profesionales.
Los síntomas de la esquizofrenia se pueden dividir en dos grupos: positivos y negativos.
Salud mental y los síntomas de la esquizofrenia
Síntomas positivos:
Trastornos del pensamiento: debido al deterioro de la función cerebral, el pensamiento de muchos pacientes está deteriorado. Sus pensamientos y su lenguaje están alterados.
Trastorno de la auto percepción: a menudo el paciente tiene una percepción distorsionada de sí mismo. La distinción entre él mismo y lo que le rodea es borrosa.
Alucinaciones: las alucinaciones son experiencias sensoriales que se originan dentro del cerebro. Los pacientes esquizofrénicos algunas veces oyen voces (alucinaciones auditivas) o ven cosas (alucinaciones visuales) que otras personas no perciben.
Ideas delirantes: son creencias falsas y persistentes, que son constantes, no fluctuantes o simples deseos que el paciente cree reales incluso aunque haya pruebas de lo contrario.
Síntomas negativos:
Trastornos emocionales: el paciente pierde la capacidad de experimentar placer y no puede sentir emociones normales como lo hacía con anterioridad.
Falta de energía y motivación: debido a la enfermedad, muchos pacientes pierden su entusiasmo, su energía y su interés por lo que les rodea. Esto implica su incapacidad de llevar una vida social normal.
Retraimiento social: el paciente puede reducir sus contactos con otras personas al mínimo incluso con sus amigos y familiares. Hay que evaluar si este rechazo al contacto con otras personas es expresión de un mecanismo de defensa o si por el contrario el paciente debe ser animado a tratar de romper su aislamiento social.
Si piensas que una persona cercana puede padecer la enfermad, te recomendamos desde AISS, debido a nuestros casi 20 años de experiencia en salud mental, que le expreses tu preocupación y le recomiendes visitar a un psiquiatra.










