El estado de salud de la salud mental: la ‘hermana pobre’ de la Sanidad

publicado en: AISS, salud mental | 0

Publicado en El Mundo el 20 de mayo de 2019

 

Salud mental el Mundo

Cuando inició su residencia en Psiquiatría, allá en los primeros años 90, Juan José Jambrina, hoy director del área de Salud Mental de Avilés (Asturias), se encontró con un fenómeno que amenazaba con minar su vocación. «Las puertas giratorias», como él lo llamaba, provocaban una constante entrada y salida del hospital de pacientes para los que atención parecía quedar en un limbo.

«Eran casos graves, algunos habían estado en hospitales psiquiátricos hasta su cierre. Se trataban y recibían el alta. Pero a los pocos días volvían porque habían abandonado la medicación. Y así una y otra vez. Las familias estaban desesperadas», recuerda.

El cierre de los psiquiátricos «dejó fuera a los enfermos más graves», señala el director de Salud Mental de Avilés. «El modelo comunitario de atención se ha desarrollado de manera deficiente y desigual»

Con la idea de cambiar esa situación, continuó formándose dentro y fuera de España hasta que, en 1999, tuvo la oportunidad de iniciar un proyecto piloto que haría cambiar esas tornas: el hospital no esperaría a los pacientes, sino que acudiría a ellos.

Así nació el denominado ‘modelo Avilés’, que en su vigésimo aniversario sigue utilizando como estandarte la frase «si tú no vienes, nosotros vamos».

 

 

ASÍ SE ABORDA LA ATENCIÓN EN NUESTRO PAÍS

El recorrido desde que se reconoce el problema y se acude al médico de atención primaria, hasta que se establece el abordaje terapéutico.

La reforma psiquiátrica que se produjo en 1986, y que supuso el cierre de los psiquiátricos, «dejó fuera a los enfermos más graves», señala Jambrina. «No planificó bien los recursos que iban a ser necesarios para mantener estables a enfermos crónicos, con problemas graves, como las psicosis. Y, aunque la teoría era apostar por un modelo comunitario de atención en salud mental, eso se ha desarrollado de manera deficiente y bastante desigual», denuncia.

 

«Hay una población muy vulnerable que necesita ayuda intensiva, algunos de ellos de por vida»,

comenta. Y es en esos casos, «los más complejos de los complejos», donde interviene el ‘modelo Avilés’ y los denominados equipos de tratamiento asertivo comunitario (ETAC).

A través de diferentes grupos, en los que trabajan psiquiatras, enfermeras y auxiliares sanitarios y trabajadores sociales, el modelo se encarga de trasladarse al entorno del paciente, facilitarle el acceso a los recursos, solventar dudas con la medicación, introducir pautas de intervención psicoeducativa, etc. «En muchos casos somos el único contacto social que tienen», señala este psiquiatra. Y sin ese hilo, aumentan exponencialmente las posibilidades de que esos enfermos –con problemas como la esquizofrenia, trastornos paranoides de la personalidad o trastorno bipolar- pierdan el contacto con el sistema y acaben en un ingreso forzoso, con todo lo que eso conlleva. «Lo que intentamos, en definitiva, es anticiparnos a los problemas y garantizar la continuidad de la asistencia», subraya.

Según las cifras que maneja Jambrina, el proyecto consigue reducir el número de ingresos de los pacientes entre un 63 y un 73% y reducir los días de internamiento en una proporción similar. De todas formas, el psiquiatra recuerda que los ETAC trabajan «en coordinación absoluta» con la Unidad de Agudos, el centro de día o la Unidad de Rehabilitación, entre otros recursos, para que «cada paciente reciba la intervención que necesita en cada momento».

«Esto no es una varita mágica. Sí, estabilizamos y resolvemos muchas situaciones, pero no damos la vuelta a todos los problemas, que son de una dureza y de una severidad muy importante. Sobre todo teniendo en cuenta que los recursos son limitados. Si se quiere apostar por el modelo comunitario, hace falta una inversión mucho mayor», reclama.

 

ANSIOLÍTICOS, ANTIDEPRESIVOS, HIPNÓTICOS Y SEDANTESSalud Mental el Mundo

Los medicamentos ansiolíticos, antidepresivos e hipnóticos y sedantes se engloban dentro de aquellos que sirven para tratar patologías o síntomas que afectan al sistema nervioso. Desde que la OCDE registra los datos, el aumento del consumo de estos fármacos en España ha sido constante. De hecho, el nuestro es el segundo país donde más dosis contra la ansiedad se prescriben, sólo por detrás de Portugal. La escalada de los antidepresivos es, sin embargo, más considerable. En 2016, se empleaban un 53% más que 10 años atrás en nuestro país. Otros lugares como Eslovaquia, Estonia o la República Checa han duplicado su consumo en el mismo periodo. Islandia es el país donde, con diferencia, más consumo hay por habitante de sedantes y antidepresivos.

El análisis de los datos indicados en el gráfico señala el aumento del consumo de antidepresivos en España en los últimos 10 años. En ese periodo, 110.600 personas han comenzado a tomar este tipo de fármacos, unas 30 personas cada día. Los tranquilizantes y las pastillas para dormir se compran un 25% más que hace una década. Su empleo ha crecido más entre los hombres, aunque los consumen un millón y medio más de mujeres.

La atención psiquiátrica y psicológica sigue siendo la gran olvidada de la Sanidad, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cuatro personas sufrirá un problema de salud mental a lo largo de su vida. En nuestro país, apenas hay 2,16 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, según los datos de la Sociedad Española de Psiquiatría. En el caso de enfermeros especializados, la cifra desciende a los 1,96, cuando la media europea ronda los 18 profesionales de salud mental por cada 100.000 habitantes.

Aunque hay grandes diferencias entre las distintas comunidades autónomas, ninguna llega a alcanzar las cifras que maneja el conjunto de la UE. La falta de profesionales, denuncian distintas asociaciones de especialistas y pacientes, se traduce en largas listas de espera para acceder a una consulta y un desvío a la privada de los pacientes que pueden pagarse la psicoterapia de su bolsillo.