Faltan cinco minutos para que el reloj marque las 12 y el frío es helador en la capital. Además, el cielo encapotado no ayuda a que la sensación térmica sea más agradable. Un trozo de esparadrapo con un «1°B» pintado a boli azul, un árbol de Navidad y un belén son la antesala del destino: un piso tutelado para personas con enfermedad mental.
En la puerta de la vivienda hay un cartel rojo con purpurina deseando una «Feliz Navidad».
Al otro lado de la puerta se encuentran sus habitantes: Javier, Mario, Carlos, Agustina y Juan, que nos reciben con los brazos abiertos. Junto a ellos están Tania, Aitana, Yannik y Ana, que forman parte del equipo de la Asociación de Iniciativas Sociales (AISS), encargada de gestionar estos pisos desde hace aproximadamente 30 años.
El hogar consta de tres baños, cinco dormitorios, algunos individuales y otros compartidos, dos terrazas, una cocina y un salón. «El 31 vemos las uvas en Antena 3 y el día de Reyes comemos roscón todos juntos», dice Agustina.

Este es un fragmento del reportaje publicado en El Confidencial. En él, se da voz a la labor de AISS que cuenta con pisos tutelados para personas con enfermedad mental y ubicados en barrios céntricos de Madrid (Castellana, Chamberí o Retiro).










