
Aunque no es un tema de salud en el que AISS (Asociación de Iniciativas Sociales) tenga profesionales ni medios destinados a su cuidado y desarrollo, no queremos dejar de mencionar por su importancia el «Día Mundial del Corazón» que se celebra hoy y los problemas que ciertas personas encuentran a la hora de conseguir el certificado de discapacidad a raíz de padecer algunas enfermedades cardiovasculares.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa del muerte en el mundo (17 millones el año pasado, según datos de la Fundación Española del Corazón) y es un tema que a todos nos afecta y a todos nos debería de preocupar. No son pocos los problemas de salud mental, como la depresión, que tienen su origen en problemas cardiovasculares.
Los cálculos hablan que el número de muertes por dolencias cardíacas en el año 2030 superará los 23 millones si la población no mejora su estilo de vida reduciendo el consumo de tabaco, mejorando la comida y bebida poco saludables, aumentando el ejercicio físico, reduciendo el estrés, etc.
A día de hoy hay un gran número de pacientes con trastornos del corazón que antes estaban en el mercado laboral y trabajaban de forma activa, y que en el presente no pueden desarrollar esa labor diaria o que «no pueden desarrollar ningún tipo de actividad laboral con la continuidad, dedicación, eficacia y profesionalidad que exige el mercado laboral», según Alejandro García, jurista de Tribunal Médico.
Este año la campaña del «Día Mundial del Corazón tiene como lema «Da Poder a tu Vida», lema con el que se pretende poner el énfasis en la importancia y necesidad de cuidar nuestro corazón y evitar y ser conscientes de los factores de riesgo que juegan en contra de ese cuidado.
Muchas personas con problemas cardiovasculares o cuyos problemas cardiovasculares derivaron en otras enfermedades no pueden ejercer un trabajo diario remunerado, por lo que son personas que necesitan un certificado de discapacidad que les ayude a conseguir los medios para poder vivir dignamente.
El New York Heart Association (NYHA), organismo estadounidense de cardiología, ha realizado una clasificación englobando a las personas en ciertos grupos según el nivel de sus dolencia cardíacas.
Se establecen cuatro tipos de nivel de insuficiencia cardíaca:
- El Grado I en el que no aparecen síntomas con la actividad física rutinaria.
- El Grado II donde hay una ligera limitación al ejercicio,
- El Grado III en donde los síntomas se generan de manera clara con la actividad física, aunque desaparecen con el reposo
- El Grado IV, en el cual existe una incapacidad para realizar cualquier actividad física.
Esta gradación se debe tener en cuenta en el estudio de una incapacidad permanente de la Seguridad Social, ya que a partir del Grado II se puede hablar de Incapacidad Permanente Total y se puede solicitar el certificado de discapacidad.










