La presidenta y fundadora de AISS, Ana Villota, defiende en sus recientes intervenciones en Canal 33 y Radio Intercontinental la necesidad de abordar la salud mental desde una perspectiva integral, comunitaria y profundamente humana. Acompañada por el periodista José Aguilar, la actriz Alejandra Grepi y Yannik, psicólogo de AISS, Villota ha compartido experiencias reales de recuperación de pacientes y reflexiona sobre la evolución de la atención psicosocial en España.

Ana Villota ha fundado a lo largo de su dilatada trayectoria profesional diferentes empresas y organizaciones no lucrativas que actualmente dirige dentro del sector sociosanitario, apostando por la plena integración de las personas con problemas de salud mental o discapacidad y por el acompañamiento de sus familias. Asimismo, considera “fundamental” el papel de la iniciativa integralmente privada para consolidar el bienestar social, aunque subraya también su amplia experiencia en el desarrollo de proyectos con la administración pública.
Durante las intervenciones, Villota explica que AISS nace en 1999 como una asociación destinada a personas con problemas de salud mental. “Lo que he logrado en toda mi carrera profesional es que las personas con enfermedad mental vivan de manera normalizada y en viviendas de derecho fundamental”, afirma. La entidad cuenta con pisos tutelados situados en barrios céntricos de Madrid, como Salamanca, Retiro y Castellana, donde los usuarios reciben supervisión médica, psicológica y social especializada.
“Personas con enfermedad mental llevan una vida totalmente normal con supervisión de equipos médicos, psicológicos y sociales especializados”, señala Villota, quien recuerda que trabajan con casos de esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión severa. “Hemos probado que viven una vida normal, evitando descompensaciones psiquiátricas y favoreciendo la integración”, añade.

Uno de los ejes centrales de sus intervenciones es la importancia del entorno social y familiar en la recuperación. “Yo no diagnostico solo a la persona, yo diagnostico a su familia y al entorno social, porque solos no llegamos a ningún lado”, asegura. En este sentido, defiende que la salud mental no puede abordarse únicamente desde un enfoque farmacológico. “Tenemos que ampliar a la red social y a la red comunitaria”, explica.
Villota relata además varios casos reales de recuperación, utilizando nombres ficticios para preservar la identidad de los pacientes. Entre ellos destaca el de “Clara”, una mujer con depresión mayor que abandona su trabajo, su vida social y hasta su cuidado personal. “Me pidió que retirara el espejo de su habitación porque no quería verse a sí misma”, recuerda. Con el paso del tiempo y gracias al acompañamiento profesional y emocional, la paciente logra reconstruir su vida. “Un día me dijo: ‘Ana, ya soy yo, ya tengo mi proyecto de vida’”.
Durante el programa de Radio Intercontinental también se aborda el peso del miedo en las enfermedades mentales. “El miedo les lleva a abandonar trabajos, círculos sociales y a recluirse en su propia vivencia”, explica Villota, quien insiste en la necesidad de promover más educación emocional y psicoeducación para prevenir situaciones de crisis.
Por su parte, Alejandra Grepi destaca la sensibilidad de muchos pacientes y el impacto positivo de la recuperación: “Es maravilloso que esas personas puedan tener una nueva vida”. En la misma línea, Yannik, psicólogo de AISS, subraya la relevancia de crear estructuras de vida organizadas y entornos seguros para favorecer la estabilidad emocional y social de los usuarios.

La presidenta de AISS también denuncia las dificultades estructurales existentes en el ámbito público. “Está todo excesivamente burocratizado”, afirma, señalando la falta de coordinación y recursos para atender adecuadamente las necesidades sociales que muchas veces están detrás del sufrimiento psicológico.
A pesar de ello, defiende con firmeza la capacidad de recuperación de las personas con problemas de salud mental. Según relata, el trabajo cotidiano en los pisos tutelados —basado en rutinas, acompañamiento, apoyo social y seguimiento profesional— permite que muchos usuarios recuperen vínculos familiares, amistades, empleo e independencia.

Villota concluye reivindicando la lucha contra el estigma: “Muchas personas no piden ayuda porque creen que perderán el trabajo o la pareja si reconocen que tienen una enfermedad mental”.
También ha defendido que el campo biomédico es fundamental para el diagnóstico, la prevención, el manejo de síntomas y el tratamiento farmacológico. Sin embargo, no debe entenderse de forma aislada ni reducirlo todo a lo clínico. Muchos problemas de salud están relacionados con determinantes sociales como la precariedad, la violencia de género o la soledad, que no pueden medicalizarse sin más. Por eso, el abordaje biomédico debe ir siempre de la mano de una perspeciva social y comunitaria.
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